domingo, 27 de enero de 2008

Potaje de lentejas

Además de estar buenísimo, todo son ventajas en este plato: se puede hacer gran cantidad de una vez y congelar para otros días, es muy sano y nutritivo, sin grasas, se cocina muy fácil, se ensucian pocos cacharros y, además, es muy barato.

Necesitamos: lentejas, ajo, cebolla (opcional), patatas, calabacín, zanahorias, habicholillas (habichuelas verdes), pimiento verde, colorante (o cúrcuma), tomate, laurel, aceite de oliva, agua y sal.

Como ya sabéis me gusta hacer estos platos a fuego lento, sin olla a presión:

1.Limpiamos un kilo de lentejas y las ponemos en remojo, doce horas como mínimo.
2.Colocamos las lentejas que han estado en remojo en una olla grande con un par de dientes de ajo (con piel, le podéis hacer una rajita si queréis que suelten más sabor) y una hoja de laurel . Además añadimos a la olla: varias zanahorias, varias patatas, un calabacín, una cebolla (yo lo suelo hacer sin cebolla) y un tomate, todo ello pelado y troceado . También un buen manojo de habicholillas verdes partidas en trozos y ,si queréis y lo toleráis bien, un pimiento verde.
3. Añadimos agua hasta que cubra todo, un buen chorro de aceite de oliva, media cucharadita de cúrcuma (o colorante) y cocemos a fuego lento. Estas que veis en la foto las he tenido cerca de cuatro horas. Si preferís la olla a presión, en media hora tendréis las lentejas ya listas.

Están muy buenas acompañadas del arroz blanco que ya os enseñé a hacer en una entrada anterior (se echan una o dos cucharadas dentro de cada plato en el momento de servir).

miércoles, 23 de enero de 2008

Zarangollo (revuelto de calabacín)

Es un plato típico de la huerta murciana. Lo probé por primera vez a finales de los años noventa en el Mesón Gabino, de Úbeda, y me gustó tanto que desde entonces lo cocino con frecuencia. Es muy sencillo de hacer y está buenísimo.


Necesitamos: calabacínes, aceite de oliva, cebolla, sal y huevos.


1.Vertemos un chorrito de aceite en la cazuela y sofreímos a fuego lento medio kilo de cebolla partida en juliana.
2. Cuando la cebolla empiece a estar blanda agregamos un kilo de calabacines que previamente habremos pelado y cortado en trocitos (siempre el doble de calabacín que de cebolla). le añadimos la sal. Tapamos y dejamos que se cocine todo a fuego lento en su jugo. Podemos ayudar con un poco de agua para evitar que se pegue, pero no mucha. Lo dejaremos así, como mínimo 20 minutos más.
3.Cuando el calabacín esté tierno, añadimos tres huevos batidos y removemos. Cuando estén cuajados retiramos el zarangollo del fuego y servimos en los platos.

martes, 1 de enero de 2008

Tortilla de patatas (tortilla española)

Este tipo de tortilla se ha hecho siempre en mi casa para los días de fiesta importantes; sobre todo para año nuevo, la romería y algunas reuniones familiares. Recuerdo que todos los primeros de enero, al levantarnos tarde mi hermana y yo, después de la fiesta de noche vieja, siempre encontrabamos a mis padres y mi abuela haciendo tortillas, que iban apilando unas sobre otras conforme salían de la sartén. A mí lo que más me gustaba es que me dieran a probar un poco de la masa, antes de que la mezclaran con el huevo.


Necesitamos: huevos, patatas, cebolla, aceite de oliva y sal.
Pelamos , lavamos y cortamos en trozos pequeños varias patatas. Les añadimos un poco de sal y las removemos para que esta se distribuya por igual. Las echamos en una sartén grande y vertemos aceite de oliva que las cubra sólo hasta un tercio de su volumen. Freímos a fuego medio, removiendo de vez en cuando y cuidando de que no se peguen al fondo. Además, cuando las patatas empiecen a estar blandas las machacamos de vez en cuando con el borde de la rasera. Las patatas, cuando están ya hechas, acaban formando una masa que ponemos en un escurridor, para que pierdan todo el aceite que les sobra. Debajo del escurridor se pone un plato o algo, no desperdiciéis el aceite.
En un bol se baten tres huevos, no se os olvide echarles algo de sal. Se añade parte de la masa de patata y se mezcla todo bien batiendo a mano con el tenedor. Si os quedáis cortos de patata la tortilla no tendrá cuerpo, si os pasáis quedará poco jugosa.
Poned ahora una sartén pequeña (de unos 20 centímetros de diámetro) a fuego fuerte con un chorrito pequeño de aceite de oliva. Cuando el aceite esté caliente, verted la mezcla que hicisteis en el bol y seguidamente bajad el fuego al mínimo. También debéis mover de vez en cuando la sartén para aseguraros que la masa no se pega al fondo. Tened cuidado que no se queme. Cuando creais que está hecha por un lado, poned un plato grande y llano sobre la sartén y volcadla para que la tortilla caiga sobre este. Después ponéis la sartén en el fuego de nuevo (si veis el fondo muy reseco le poneis de nuevo un poquitín de aceite) y ayudad a la tortilla para que se deslice desde el plato hacia ella. Moved luego un poco la sartén, para que la tortilla vaya tomando su forma, y tapadla para que así, con más calor, se cuaje bien por dentro. Cuando la toquéis y esté dura por el centro es que ya está cuajada del todo, entonces ponéis un plato sobre la sartén, volcáis la tortilla sobre él y ya estará lista para servir. Por cierto, la forma típica de partirla es haciendo con el cuchillo cortes paralelos que formen cuadraditos, o bien, formando cuñas que se unen en el centro (que es como lo suelo hacer yo casi siempre).
Se puede comer caliente o fría. A mi me gusta más al día siguiente, a temperatura ambiente. No olvidéis que tiene huevo, así que guardad todas las tortillas en un sitio fresco, preferentemente en el frigorífico.
Un consejo. Procurad que la sartén pequeña en la que hacéis las tortillas tenga mucho fondo. Es decir que el fondo de la sartén no varíe mucho del diámetro total de esta; porque si no es así, los laterales quedarán crudos mientras el centro se os churrascará. Si os gusta con cebolla, que es lo típico, echadla picada en trocitos desde el principio para que se fría junto a la patata (hay quien le gusta muy frita y la echa en el aceite unos segundos antes que la patata).
En la foto podeís ver la sección de dos tortillas. Una es la de toda la vida, hecha con patatas y cebolla. La otra lleva además zanahoria y jamón (si sustituís el jamón por gambas peladas está aún más buena) . Podéis ver que lo correcto es ver trozos de patata abrazados por la masa resultante de la mezcla de las patatas que se han desecho con el huevo. La zanahoria se añade a la masa desde el principio, junto a la patata (y la cebolla), partida a trocitos algo más pequeños que ésta y los trocitos de jamón (o las gambas peladas) casi al final.
En Andalucía se hacen muchos tipos de tortilla. Por ejemplo en Córdoba es frecuente hacerlas muy gruesas y con pimiento verde. En Granada es famosa la tortilla del Sacromonte, que lleva muchísimos ingredientes y que otro día os enseñaré. En fin, que esto de las tortillas aquí en España es toda una institución y que hacerlas, parece que no, pero tiene su ciencia.